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jueves, 25 de febrero de 2010

NUEVA VIA PARA COMUNICAR LA CIUDAD DE MERIDA CON LOS LLANOS OCCIDENTALES Y CON EL SUR DEL LAGO DE MARACAIBO EN VENEZUELA

NUEVA VIA PARA COMUNICAR LA CIUDAD DE MERIDA CON LOS LLANOS OCCIDENTALES Y CON EL SUR DEL LAGO DE MARACAIBO EN VENEZUELA.

Mérida fue fundada en el año 1558 por el conquistador español Juan Rodríguez Suárez. Entre las razones que llevaron a la conquista de la Sierra nevada de Mérida fue la de establecer comunicación desde Bogotá, capital política y administrativa del Reino de la Nueva Granada. Este cometido se consiguió desde los primeros lustros del apoderamiento de la región y la fundación de la población de Mérida. Varias rutas de caminos se establecieron para conectar a Bogotá atravesando la Sierra Nevada de Mérida mediante senderos construidos por los aborígenes y nuevos por parte de los europeos, con mano de obra nativa, por esas rutas se conectaba con Barinas, Pedraza, Abejales entre otro puntos geográficos.
Otro circuito importante de comunicación estratégica comercial, político, administrativa y militar fueron los senderos que relacionaron al poblado español de Mérida con el Sur del lago de Maracaibo con ello se consiguió el acceso de Bogotá, Pamplona, Tunja hacia los puertos lacustre del lago con salida al Mar Caribe para llegar a Santa Marta, Europa y demás puertos importantes de la América española.
Los dos circuitos comunicacionales estuvieron vigentes y operativos hasta mil novecientos veinte, con la construcción primero de la carretera Trasandina y luego en la década de mil novecientos cincuenta la carretera Panamericana y La de Barinas San Cristóbal – Barinas; de último la troncal Apartaderos – Barinas vías carreteras que cambiaron definitiva y de forma total el sentido e importancia de los flujos de transporte y de personas en el área descrita, tornado inoperativos e infuncionales los antiguos caminos de recuas usados por más de trescientos años.
Ante las dificultades operativas de las actuales vías de transporte por lo complicado y pronunciado de la topografía, demasiado tiempo empleado y problemas operativos en el tiempo de lluvia se propone la construcción de una carretera con sentido perpendicular a las grandes carreteras mencionadas que comunique la vía Troncal Barinas – San Cristóbal para atravesar la Sierra Nevada de Mérida que pase por la población de Aricagua, con paso por el Morro y conexión por Chamita urbanización Carabobo y la ciudad de Mérida.
Desde la capital del estado, se propone la comunicación con el Sur del Lago de Mérida mediante la construcción de un túnel que atraviese la Sierra La Culata por la cuenca del rió La Pedregosa con salida en el sur del Lago de Maracaibo conectando con la Panamericana. Las vías carreteras se complementan con vías férreas, lo que optimiza la inversión y logran efectos positivos efectivos y eficaces.
El impacto de estas dos vías es significativo con importancia que se resume en la conexión vía carretera más importante en la historia de las repúblicas de Colombia y la República Bolivariana de Venezuela que implican consecuencias positivas en el orden económico, social, político, cultural y ambiental que incide sobre más de un tercio del territorio de la Republica de Colombia lo mismo ocurre sobre el área de impacto en la República Bolivariana de Venezuela.
Las áreas geográficas de la República de Colombia involucradas son: Bogotá, Villavicencio, Jopal, Arauca, Mitú, Cravo Norte, toda la parte sur oriental; el Norte de Santander; La Guajira Colombiana.
En Venezuela el área de impacto es: los Llanos Occidentales, Llanos Centrales, sur del país, región Sur Occidental y Norte del Táchira, Zulia, Mérida, Trujillo, Falcón y Lara.
Entre las razones que se exponen para justificar la construcción de estas vías de comunicación están: la reducción del tiempo en el traslado de las personas y de la carga, disminución de los fletes, seguridad en la operativización de las vías, disminución del congestionamiento de tráfico en las vías que actualmente se emplean para comunicar estas áreas geográficas.

sábado, 24 de enero de 2009

EL ARADO

Si usted desea participar en este blog mediante la inclusión de su experiencia, información sobre el tema: anécdotas, leyendas, fotografías u otras que Ud considere relevante, por favor envíalas por eagronet0101@hotmail.com o eagronet0101@yahoo.com, eagronet0101@gmail.com la incluiremos con mucho gusto, por lo que, siempre estaremos agradecidos por su deferencia y atención.
El arado apareció alrededor de 3.500 años antes de Cristo en las civilizaciones del Oriente Medio. Los pueblos de la Mesopotamia, ubicada entre el Éufrates y el Tigris. Los ríos que fertilizaban el suelo, permitían a los asirios y caldeos, dedicarse a la agricultura. Fueron los primeros en usar la rueda, y luego se usaron los primeros arados, como lo muestran representaciones artísticas de esa época.
Los antiquísimos dibujos que se hallaron en forma de pinturas y grabados rupestres son testimonio de que el arado fue uno de los primeros instrumentos usados por el hombre sedentario.
Los arados manejados por el hombre tomaron el nombre de arado de mancera, que se denominó así, pues tomó el nombre de la esteva que poseía, que era la pieza curva por donde se empuñaba dicho arado.
Los arados eran de madera primeramente, o formado por una rama de forma adecuada y a tracción humana. A veces se realizaban con ramas en formas de horquillas, tirados por un animal o una persona, para abrir el surco en la tierra. Unos 3000 años a de C. comienzan a emplear bueyes para tirarlos. Los romanos introdujeron el arado con una cuchilla de hierro y lo tiraban bueyes. En la Edad Media, se comenzó a usar el arado de rejas y cuchillas, en los suelos más duros de Europa.
El arado Rotherham fue construido en Inglaterra en 1730; y su forma triangular hizo más fácil tirar de él y se adaptó mejor para ser tirado por caballos. Fue construido por el holandés Joseph Foljambe y marca el comienzo de su fabricación industrial.
El primer arado construido completamente de hierro lo realiza el inglés Robert Ransome en 1808.
En Francia, en 1825, un herrero de Aisne, apellidado Fonduer, construye el primer arado metálico con juego delantero.
En la década de 1830 (algunos señalan 1837 más exactamente), el herrero estadounidense John Deere inventó la reja de los arados, de acero. Después se inventó el arado de dos ruedas con asiento para el conductor, y más adelante el arado de discos, que apareció en 1847 en Estados Unidos; y otro que fue recibido con gran éxito en Australia en 1877, construido por John Shearer and Sons.
Y luego, con la llegada del tractor, primero a vapor, luego a gasolina y en la actualidad con las más actualizadas tecnologías, se han ido facilitado enormemente las tareas agrícolas.
Aunque en los países subdesarrollados, no es usado por la mayoría de los trabajadores del agro, pero poco a poco también van apareciendo los avances tecnológicos que logran un mayor rendimiento con un menor esfuerzo, y el correspondiente ahorro de mano de obra.
Todavía era frecuente ver arados de mancera, como se los denominó a los que se iban empuñando con las manos, en chacras y parcelas chicas, con similares características, hasta en los comienzos del S. XX, en que vino la mecanización posterior.
Si en la actualidad miramos esos interminables campos de trigales, o girasoles, o maizales, tan necesarios a la vez para alimentar al mundo, o para realizar siembras para pastoreo de animales de consumo, ¿nos detenemos un momento a meditar la cantidad de esfuerzo humano que demandaría labrar esos terrenos que miden hectáreas y hectáreas, con los primitivos arados? ¿Qué hubiera sido de la humanidad, si a la par del aumento de la población no hubiera ocurrido este crecimiento igual o mayor del avance de la técnica y la ciencia?
Intentemos por un momento vivir prescindiendo de los inventos que ha hecho el hombre a través de su evolución hasta la actualidad, y veríamos que se nos haría casi imposible vivir: comeríamos frutos silvestres, quizás cazáramos algo, pero recurriríamos a herramientas de caza inventadas por el hombre... ¿Y los entretenimientos? ¿Y la comunicación con seres queridos que viven lejos? ¿Y la vivienda y las comodidades? ¿Y el agua potable?... Quizás podríamos escribir textos sobre situaciones imaginarias que lleven a una especie de relato de un Robinson Crusoe en los albores del Siglo XXI en que nos cuesta incluso situarnos imaginariamente en una situación de prescindir de todo lo inventado por el "homo sapiens" y que cotidianamente no valoramos.